Los Switches sirven para interconectar múltiples dispositivos dentro de una misma red local. El Switch se encargará de ir distribuyendo la información por toda la red en función de los permisos que tenga cada dispositivo y la asignación de recursos. Existen dos tipos básicos de switches: gestionados y no gestionados. Los switches no gestionados funcionan de forma automática y no permiten realizar cambios. Los equipos de redes domésticas suelen utilizar switches no gestionados.